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ECONOMIA

26 de marzo de 2015

El Citi teme represalias y una campaña de hostigamento por parte del Gobierno

No creen que peligre su licencia para operar en el país. Pero piensan que las presiones se redoblarán luego del acuerdo de la entidad con los holdouts. Rumor de que venderían su negocio de custodia de títulos a Nación Fideicomisos

No son los días más felices para el Citibank en la Argentina. Por los pasillos de la centenaria sucursal estadounidense en Buenos Aires se respira un clima constante de tensión. El tema de todos los días es el conflicto con el Gobierno por los holdouts y las presiones del Ministerio de Economía. Las palabras de este miércoles por parte de Axel Kicillof van en el sentido de que el operativo oficial para escarmentar a la entidad no terminó. Quizás, recién haya empezado.

  Las "negociaciones" del banco (la sucursal local) con el Gobierno la lleva adelante el CEO, Gabriel Ribisich. El ejecutivo, obviamente, trabaja en tandem con la casa matriz en Nueva York para ver cómo posiciona a la entidad en medio de la disputa. Lo que tienen en claro en el Citi, igual no del todo, es que los rumores acerca de una potencial quita de la licencia para operar como banca minorista es infundada.   "Sería una locura que hicieran eso. Se pegarían un tiro en el pie y producirían una crisis imparable. No somos el BONY (Bank of New York)", que el Gobierno le impidió operar tras negarse a girar los pagos de la deuda, asegura una fuente de la entidad.   La visión que reina en la entidad estadpunidense es que el Gobierno, más allá de que ladre, no muerde tanto. No creen que se animen a quitarle la licencia para operar en el sistema financiero argentino, ya que eso provocaría "una corrida bancaria".   "¿Vos que pensás que pasaría si el Gobierno nos echa de la Argentina? Hoy sería a nosotros y mañana a cualquier otro banco que tenga diferencias con el Gobierno. El ahorrista se va corriendo y generaría una corrida innecesaria", afirman.   Lo que queda flotando en el aire, ya sin el temor a que sean eyectados del país, es la "campaña de hostigamiento". Eso tiene distintos canales. Puede ser vía multas, que en cualquier caso son ampliamente pagables (tienen como relación el patrimonio de la entidad); o bien con "persecución" o "investigación" de otras agencias del Gobierno. En este caso, se habla de la AFIP. Sigue resonando el caso del HSBC que está bajo la lupa de Ricardo Echegaray.   "En todo caso creo que el apriete vendría por ahí, si bien no tienen mucho que hacer con nosotros. Creen que un banco es una escribanía... ningún banco tiene la obligación de preguntar si el dinero girado legalmente a otro país fue declarado o no. No somos agentes de percepción. Pero pueden ir por ahí y generar molestias", explicaban en los pasillos de la entidad.   "En medio de todo este conflicto, el banco ve dañada su reputación. Y de eso es díficil volver. Por eso todo tiene que ser llevado y resuelto rápido", dicen.   El mismo Kicillof anunció que pregonará a las autoridades regulatorias argentinas (Comisión Nacional de Valores, Inspección General de Justicia y Banco Central) para que investiguen al Citi. Algo de esas agencias u otra como AFIP podría dejar novedades.   En paralelo, se rumorea que el Citi está "negociando" la salida de su negocio de custodia de títulos que tantos dolores de cabeza le está generando, en forma acelerada. Uno de los candidatos a llevarse el negocio del Citi, se dice en el microcentro porteño, sería el mismo Nación Fideicomisos.   Para la entidad, el negocio de custodia representa el 2% de las ganancias anuales del banco. Con lo cual está dispuesto a desprenderse sin demasiado problema.   Por lo pronto, saben que sea como fuese la arremetida del Gobierno contra la entidad (luego del 'pacto' de no agresión con NML) continuará. "Nos esperan meses difíciles hasta que estén en campaña y se olviden de nosotros", ansían.  

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