21 de abril de 2017
Ataque al micro del Dortmund habría sido por plata
Los investigadores creen que se trata de una <em>"maniobra financiera"</em> perpetrada por� un especulador que, ese mismo día, había adquirido 15.000 acciones del club alemán, único que cotiza en bolsa. Su plan era matar a la mayor cantidad posible de jugadores para generar una corrida en las papeletas y ganar� una millonaria suma.
Un hombre fue detenido en Alemania como presunto autor del reciente ataque con explosivos contra el plantel de futbolistas del club Borussia Dortmund, y fiscales sospechan que con su acción buscaba ganar dinero en operaciones financieras con acciones del club y que no tenÃa una motivación polÃtica.
Desde el ataque del martes pasado al colectivo del Dortmund, en el que resultó herido un jugador del club y un policÃa, la investigación continuaba sin un rumbo claro y con varias hipótesis abiertas, que iban del atentado islamista a acciones de mafias de apuestas ilegales, pasando por atentados de extremistas no islámicos.
Sin embargo la reconstrucción de los hechos realizada por la FiscalÃa permitió aclarar la secuencia de acontecimientos, y esta madrugada fue arrestado en las inmediaciones de Tubinga, en el sur de Alemania, Sergei W., un hombre de 28 años, de origen ruso alemán, informaron las agencia de noticias EFE y DPA.
De acuerdo a la información oficial suministrada por la FiscalÃa en un comunicado, el acusado adquirió el mismo dÃa del atentado, el 11 de abril, 15.000 opciones de compra de acciones del Dortmund, el único club de la Bundesliga alemana que cotiza en bolsa.
Los valores tenÃan vigencia hasta el 17 de junio y el comprador especulaba -de acuerdo a la hipótesis de la FiscalÃa- con una caÃda de la cotización de los valores como consecuencia de posibles jugadores heridos o muertos en el ataque que habÃa preparado.
Su ganancia -derivada de la diferencia entre la cotización en el momento de la venta y el precio pactado- hubiera podido llegar, según cálculos de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) citados por los medios alemanes, a cerca de 4 millones de euros.
Su objetivo, por lo tanto, habrÃa sido matar al mayor número de jugadores posibles, lo que provocarÃa el pánico entre los accionistas.
El ataque fue cometido con tres artefactos explosivos activados a distancia al paso del colectivo que llevaba a los jugadores del Dortmund desde su hotel al estadio para jugar el partido de cuartos de final de la Liga de Campeones europea contra el club francés Mónaco.
Las explosiones hicieron estallar los vidrios de la luneta del vehÃculo e hirieron al defensor español Marc Bartra, quien fue operado de una fractura del radio a la altura de la muñeca, y a un agente de policÃa.
La compra de derecho de venta fue realizada por Internet desde el propio hotel en el que estaba concentrado el equipo, donde el acusado se habÃa alojado dos dÃas antes del atentado.
La FiscalÃa anunció que dará más detalles sobre las investigaciones en una rueda de prensa que ofrecerá hacia el mediodÃa local.
El operativo policial de arresto del sospechoso, realizado esta mañana, contó con más de 100 agentes que se desplegaron en los alrededores del domicilio a las seis de la mañana, poco antes de que éste iniciara, como todos los dÃas, el camino hacia su lugar de trabajo en Tubinga.
El arresto se produjo apenas 15 minutos después y fue seguido por un exhaustivo registro de la vivienda en presencia de la fiscal encargada del caso.
Sergei W. será acusado de intento de asesinato, un delito de lesiones y de manipulación ilegal de explosivos.
La reconstrucción de los hechos muestran una “asombrosa sangre frÃa por su parteâ€, señaló la prensa germana.
Tras la explosión y mientras los agentes rastreaban el hotel y tomaban declaración a todos los testigos, el autor del ataque se dirigió tranquilamente al restaurante y pidió un plato de carne a las brasas.
En el momento de ingresar en el hotel el sospechoso rechazó la primera habitación que le fue asignada, alegando que no tenÃa ventanas a la calle.
Desde esa habitación no podÃa verse el lugar en el que más tarde tendrÃa lugar el ataque ni disparar los explosivos escondidos tras un arbusto con un mando a distancia.
