Por Luis Mendoza
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Sergio Massa, en Diputados, y Miguel Pichetto, en el Senado, fueron las figuras centrales de la oposición en el Congreso durante 2016. Este año buscarán consolidar y profundizar el liderazgo legislativo, en medio del proceso electoral que culminará en octubre con los comicios de medio término.

Los jefes parlamentarios reforzarán el trabajo conjunto para imponer temas centrales de la agenda legislativa, como lo hicieron en 2016, por ejemplo con la aprobación de la nueva ley del impuesto a las Ganancias o el archivo de la Reforma Electoral tal como la planteó el Poder Ejecutivo.

En un año cruzado por la decisiva disputa electoral de medio término, los gestos y acciones parlamentarias de ambos dirigentes inevitablemente se proyectarán a la arena política más cruda.

Pichetto, jefe del mayoritario bloque de senadores nacionales del PJ-Frente para la Victoria, ya avisó que Massa con el Frente Renovador-UNA, al que busca sumar a otras expresiones partidarias en un frente electoral potente, será “el nuevo líder del peronismo” si gana las elecciones de 2017, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires.

“La gran batalla va a ser en provincia de Buenos Aires, vamos a ver cómo evoluciona este proceso. Va a ser una elección importante, en donde los emergentes del resultado electoral, indudablemente van a ser la conducción en el peronismo”, resumió.

La postura del senador nacional por Río Negro marcó claramente su predisposición a colaborar en la sanción de leyes clave para el gobierno del presidente Mauricio Macri, sumando a buena parte del mayoritario bloque del PJ-Frente para la Victoria. Además pudo sostener, pese a las diferencias planteadas por sus pares del kirchnerismo duro, la unidad de la bancada.

El correlato en Diputados fue Massa, también determinante para que Cambiemos pudiera sancionar leyes como el arreglo con los holdouts o el blanqueo de capitales incluido en la ley de Reparación Histórica para los jubilados.

Sobre el final del año, Massa marcó la agenda legislativa cuando avanzó con su proyecto de reforma a la ley del impuesto a las Ganancias, lo que obligó al oficialismo a presentar su propuesta e incluir su tratamiento en sesiones extraordinarias del Congreso.

La sanción en Diputados de la iniciativa, acompañada por el Frente para la Victoria, el Bloque Justicialista y otras bancadas opositoras, le permitió después a Pichetto articular un acuerdo con Cambiemos, a partir de la postergación por una semana del tratamiento legislativo. Esa postura abrió las puertas a los entendimientos con la CGT y los gobernadores, base de la sanción definitiva de la norma.

Massa y Pichetto consolidaron así, a lo largo del año legislativo que terminó, una sólida relación política que se proyectará si el tigrense logra articular un frente electoral exitoso.