20 de enero de 2025
La periodista italiana Cecilia Sala relató sus 21 días en la prisión iraní de Evin: “Una hora ahí parece una semana”
La reportera describió en un podcast las secuelas psicológicas del aislamiento, aunque dijo que mantiene su amor por Irán a pesar del calvario
La periodista expresó sentimientos encontrados sobre Sala contó que, cuando la detuvieron el 19 de diciembre, estaba trabajando en un episodio de su podcast en la habitación de su hotel: llamaron a su puerta y pensó que eran limpiadores. Afirmó que antes de ser conducida a la prisión de Evin la llevaron a otro lugar, donde le hicieron preguntas, de las que dedujo que “no iba a ser breveâ€.
Durante su detención, Sala estuvo recluida en una celda sin una cama adecuada, disponiendo únicamente de mantas sin almohadas ni colchones. Sólo consiguió reÃr dos veces durante sus 20 dÃas de aislamiento: “La primera vez vi el cielo y luego un pajarito que hacÃa un ruido gracioso. El silencio es otro enemigo en ese contextoâ€.Las autoridades iranÃes también le confiscaron las gafas y las lentes de contacto, alegando motivos de seguridad. “No puedo ver sin mis lentes de contacto y mis gafasâ€, explicó, señalando que los anteojos se consideraban peligrosos como posibles herramientas para autolesionarse. Los utensilios de escritura también estaban restringidos.
Cuando se le preguntó qué era lo que más extrañaba durante su detención, Sala mencionó a su compañero, el periodista del Post Daniele Raineri, y un libro, que finalmente recibió en su penúltimo dÃa: una versión en inglés de “Kafka en la orillaâ€, de Haruki Murakami. “Lo que más querÃa era un libroâ€, dijo, “la historia de otra persona, algo que me llevara lejosâ€.Durante las dos primeras semanas, Sala fue sometida a interrogatorios diarios, aunque nunca se le explicó el motivo concreto de su detención.Sala dijo que que dÃas antes habÃa leÃdo sobre el arresto del empresario iranà Mohammed Abedini Najafabadi en Italia y especuló con que ese podÃa ser el motivo de su detención. “Pensé, entre otras hipótesis, que ese podÃa ser el motivo, que podÃa haber una intención de utilizarmeâ€. Abedini, quien habÃa sido arrestado en Milán a pedido de EEUU, Aunque mantiene que su integridad fÃsica no se vio amenazada, reconoció temer por su vida, sobre todo teniendo en cuenta las penas definitivas del paÃs.
En sus últimos dÃas, Sala compartió celda con una mujer iranà llamada Farzaneh. Sólo se enteró de su liberación horas antes de que la llevaran al aeropuerto. “No me lo creÃa, pensaba que era un trucoâ€, dijo.Tras su liberación, Sala describió haber experimentado un “sentimiento de culpa de los afortunadosâ€, sobre todo en relación con su compañera de celda. “Empecé a pensar en cómo decirle que me liberarÃan, en el hecho de que volverÃa a estar sola, como yo lo habÃa estado durante tantos dÃas, la condición psicológicamente más difÃcil de soportar.â€De hecho, a pesar de su terrible experiencia, la periodista expresó que sigue sintiendo afecto por Irán.
“Sigo queriendo a Irán y quiero a las mujeres iranÃes que llevan con orgullo sus velos pero no quieren que nadie castigue a las chicas que no quieren hacerloâ€, dijo.
